Que no te la den con piña.

Julio Basulto

@JulioBasulto_DN

El océano de mentiras nutricionales que inunda Internet genera gigantescas olas que golpean nuestros cerebros con la fuerza de un tsunami. Si creen que exagero, revisen los textos que dediqué hace poco a los “quemagrasas” o a la “copita de vino”. O, mejor aún, acudan a la entrada de la Wikipedia sobre la piña, donde leerán que este alimento “es proteolítico, digestivo […] antiinflamatorio, hipolipemiante, antiagregante plaquetario […] detergente de las llagas. Indicado para dispepsias hiposecretoras, reumatismo, artritis, gota, urolitiasis, arteriosclerosis. Bronquitis, enfisema, asma, mucoviscidosos”. Toma castaña.

¡Madre mía del amor hermoso! ¡Si resulta que la piña es la panacea definitiva, un tesoro universal de incalculable valor que soluciona cualquier problema de salud! Y nosotros, los dietistas-nutricionistas, ¡venga a prescindir de este Santo Grial que teníamos delante de nuestras narices! ¡Qué panda de engreídos obcecados! ¿Acaso no me funciona a mí?

Pero dejémonos de naufragios wikipédicos y pisemos tierra firme: un conocido (y necesario) lema, que me encanta, reza que cuando algo suena demasiado bonito para ser verdad, es que no es verdad. Pero más me gusta esta frase del matemático y astrónomo Laplace “El peso de la prueba de una afirmación extraordinaria debe ser proporcional a su extrañeza”. Es decir, las pruebas científicas que sustenten una afirmación deben ser proporcionales a lo extraordinaria de dicha afirmación. ¿Qué pruebas científicas nos aporta la Wikipedia para avalar los hipotéticos beneficios de consumir piña? Ni gota.

Lo que sí que está claro como el agua es que en Europa está prohibido acompañar a la piña o a los complementos alimenticios que las contienen de cualquiera de las siguientes declaraciones de salud:

  • Contribución al mantenimiento o al logro de un peso corporal normal
  • Prevención y tratamiento de la celulitis
  • Salud vascular y de las venas
  • Reducción de las molestias gastrointestinales
  • Estimulación de las respuestas inmunológicas
  • Mejora de la digestión de los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos)
  • Mantenimiento de la salud de las articulaciones.

Y está prohibido porque no hay pruebas que sustenten tales (extraordinarias) afirmaciones. Compruébenlo escribiendo “ananas” o “bromelain” en esta muy recomendable base de datos que ofrece la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria: http://ec.europa.eu/nuhclaims/?event=search&status_ref_id=4

No digo que la piña no sea saludable, lo que digo es que los complementos alimenticios no siempre son seguros, digo que la piña no es más saludable que el plátano, la naranja o la pera, y digo que en absoluto es cierto que la piña o sus extractos tengan los efectos terapéuticos que le atribuyen ciertos curanderos.

Y también digo, y con esto acabo, que cada día tengo más claro que seguir una dieta saludable no consiste en consumir colosales cantidades de frutas y hortalizas, sino más bien en disminuir la ingesta de alimentos superfluos, como expliqué en estos dos escritos:

Publicado en el espacio de julio Basulto

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